JUAN CARLOS CARPIO FRAGOSO: EL HOMBRE QUE ESTÁ REORDENANDO LAS FINANZAS DE PEMEX

Por Tomás Zapata Bosch

La intervención de Juan Carlos Carpio Fragoso, director general de Petróleos Mexicanos, durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, este miércoles 21 de octubre, permite apreciar la dimensión del trabajo que se está realizando para recuperar financiera y operativamente a la empresa más importante del sector energético nacional. Carpio Fragoso llegó a la dirección general el pasado 15 de mayo, después de haber conducido las finanzas de Pemex desde octubre de 2024. Su nombramiento respondió a una decisión de la presidenta de colocar al frente de la petrolera a un especialista que conocía sus compromisos financieros, su estructura de deuda y las dificultades que enfrentaba para recuperar su capacidad de inversión. Los resultados presentados ayer permiten examinar los primeros avances de esa nueva etapa.

Juan Carlos Carpio Fragoso no es un improvisado. Economista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, maestro en Gerencia Pública por el Centro de Investigación y Docencia Económicas, cuenta con más de veinte años de experiencia en finanzas públicas, administración bancaria, tesorería gubernamental, deuda pública y financiamiento de infraestructura. Durante su trayectoria en el Gobierno de la Ciudad de México, donde coincidió con Claudia Sheinbaum y con la actual secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, participó en la conducción financiera durante las crisis económicas de 2008 y 2020. Entre 2018 y 2024, su gestión en la administración financiera capitalina estuvo vinculada con una reducción real de la deuda de 8.3 por ciento, refinanciamientos favorables y una planeación de liquidez superior a 1.2 billones de pesos. Ese conocimiento técnico constituye una parte fundamental de su perfil profesional.

La presidenta Claudia Sheinbaum, científica de formación y conocedora de los problemas del sector energético, decidió encomendarle a Carpio Fragoso una responsabilidad de extraordinaria complejidad. Pemex arrastraba problemas acumulados durante varias administraciones: disminución de la producción petrolera, elevados compromisos financieros, dificultades de liquidez, deterioro de instalaciones y una creciente presión de sus acreedores y proveedores. Durante la administración de Octavio Romero Oropeza, entre 2018 y 2024, la empresa continuó enfrentando un endeudamiento considerable y problemas operativos que no pudieron resolverse plenamente. Posteriormente, Víctor Rodríguez Padilla, académico especializado en energía, asumió la dirección durante los primeros diecinueve meses del gobierno de Sheinbaum. La llegada de Carpio Fragoso significó dar continuidad a la estrategia institucional, pero colocando directamente al frente de la empresa a quien había participado en su reestructuración financiera.

El deterioro que Pemex acumuló durante años quedó registrado por las calificadoras internacionales. Fitch Ratings redujo la calificación de la petrolera por debajo del grado de inversión en 2019 y llegó a ubicarla en B+, mientras Moody’s la degradó hasta B3 en febrero de 2024. Estas evaluaciones reflejaban el riesgo financiero asociado con su elevado endeudamiento, sus necesidades de inversión y las dificultades para generar recursos suficientes. Carpio Fragoso participó, desde la Dirección Corporativa de Finanzas, en la estrategia desarrollada junto con la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Energía para reorganizar esos compromisos, mejorar el perfil de vencimientos y recuperar condiciones de financiamiento.

Los resultados comenzaron a reflejarse en las evaluaciones internacionales. En agosto de 2025, Fitch elevó la calificación de Pemex de B+ a BB y posteriormente a BB+, nivel ratificado el pasado 24 de septiembre de 2026 con perspectiva estable. La recuperación acumulada fue de tres escalones, después de más de una década sin movimientos al alza por parte de esa agencia. Fitch también reconoció que la relación entre deuda y EBITDA disminuyó de ocho veces en 2025 a cuatro veces en 2026, mientras las amortizaciones previstas para 2027 se redujeron 39 por ciento. Moody’s, por su parte, elevó su calificación de B3 a B1. Aunque Pemex todavía no recupera el grado de inversión en las escalas de Fitch y Moody’s, los movimientos documentan una mejoría relevante en su perfil financiero.

La conducción financiera de Carpio Fragoso también ha estado vinculada con operaciones de refinanciamiento y acceso a los mercados de capital. En febrero de 2026, Pemex regresó al mercado bursátil mexicano mediante una colocación de certificados por 31 mil 500 millones de pesos, que registró una demanda de 63 mil 300 millones. La operación permitió reorganizar vencimientos sin incrementar el saldo total de la deuda. La coordinación entre Pemex, Hacienda y la banca de desarrollo ha sido fundamental para instrumentar estos mecanismos. No se trata de una recuperación sencilla ni exclusivamente atribuible a un funcionario, sino de un proceso financiero complejo en el que Carpio Fragoso ha desempeñado responsabilidades directas.

Durante su presentación de ayer, Juan Carlos Carpio Fragoso informó que Pemex redujo su deuda financiera en más de 20 mil millones de dólares en menos de dos años, alcanzando su nivel más bajo desde 2014. También presentó resultados operativos: producción de 1.76 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos, crecimiento de 7.5 por ciento en la producción de gas natural respecto de 2024 y un incremento de 81 por ciento en el volumen de petróleo refinado frente a 2018. La producción de gasolinas, diésel y turbosina aumentó 186 por ciento durante ese mismo periodo. Son cifras que abarcan procesos iniciados antes de su nombramiento como director general, pero cuya continuidad y consolidación forman parte de sus responsabilidades actuales.

Carpio Fragoso también informó sobre el crecimiento de 27 por ciento en la producción de derivados del etileno, 16 por ciento en fertilizantes y 36 por ciento en urea. Las ventas de gasolinas y diésel aumentaron 17.9 por ciento entre enero y septiembre de 2026, en comparación con el mismo periodo del año anterior. A ello se agrega un programa de inversiones superior a 1.8 billones de pesos contemplado entre 2025 y 2030, destinado principalmente a exploración, extracción, refinación, petroquímica y fortalecimiento de la infraestructura energética. El desafío del nuevo director consiste en sostener esos niveles de actividad, mejorar la eficiencia y conseguir que la empresa genere los recursos necesarios para financiar una proporción cada vez mayor de sus operaciones.

Uno de los problemas más delicados que Carpio Fragoso ha tenido que enfrentar es el enorme rezago en los pagos a proveedores y contratistas. Durante años, la falta de liquidez provocó que numerosas empresas acumularan facturas pendientes, comprometiendo su funcionamiento y el empleo de miles de trabajadores. Pemex reportó pagos nacionales a proveedores y contratistas por 582 mil millones de pesos durante 2025 y más de 152 mil millones en el primer trimestre de 2026. Parte de estos avances se relaciona con los mecanismos financieros instrumentados durante la gestión de Carpio Fragoso en el área de Finanzas. Sin embargo, la regularización todavía no concluye y persisten adeudos que requieren atención.

En Ciudad del Carmen, donde numerosos empresarios han resentido particularmente estos retrasos, se han registrado avances en los mecanismos de pago y reconocimiento de facturas. En este proceso también ha intervenido la gobernadora Layda Sansores San Román, cuyas gestiones ante la presidenta Claudia Sheinbaum y las autoridades de Pemex han sido reconocidas públicamente por representantes empresariales. Para Carpio Fragoso, resolver los compromisos pendientes con proveedores constituye una prueba importante de la eficacia de la reestructuración financiera: una empresa puede mejorar sus calificaciones crediticias, pero necesita también cumplir oportunamente con quienes sostienen sus operaciones cotidianas.

La recuperación de Pemex continúa enfrentando dificultades importantes. Su deuda sigue siendo considerable, la producción requiere nuevas inversiones y la modernización de sus instalaciones demanda recursos cuantiosos. Las calificadoras tampoco presentan evaluaciones idénticas: el pasado 15 de octubre, HR Ratings mantuvo la máxima calificación nacional de Pemex, HR AAA, pero revisó su calificación global de BBB+ a BBB, con perspectiva estable, en consonancia con su evaluación de la deuda soberana mexicana. La recuperación, por tanto, debe examinarse con todos sus matices. Los avances financieros son verificables, pero todavía no representan la solución definitiva de los problemas estructurales de la petrolera.

La designación de Juan Carlos Carpio Fragoso permite apreciar una característica de la estrategia seguida por Claudia Sheinbaum: la importancia concedida a la experiencia financiera para conducir una empresa cuya viabilidad depende tanto de sus operaciones industriales como de la administración de sus obligaciones económicas. Carpio conocía la estructura financiera de Pemex antes de asumir la dirección general, había participado en negociaciones de deuda y contaba con experiencia en refinanciamiento y manejo de liquidez. La decisión presidencial colocó esas capacidades al frente de una institución que necesita recuperar estabilidad, eficiencia y capacidad de inversión.

La presentación del 21 de octubre ofrece elementos para reconocer avances importantes en una tarea extraordinariamente difícil. Juan Carlos Carpio Fragoso encabeza ahora una empresa que comienza a mostrar mejores indicadores de deuda, refinanciamiento y producción industrial, aunque todavía enfrenta compromisos considerables. Su trayectoria, su conocimiento de las finanzas públicas y su participación en la reestructuración de Pemex permiten comprender las razones de su nombramiento. Los resultados obtenidos hasta ahora son significativos, pero la dimensión de su gestión se definirá por su capacidad para sostenerlos, reducir la dependencia del respaldo financiero gubernamental, regularizar los pagos y recuperar la viabilidad económica de Petróleos Mexicanos. La recuperación está en marcha; consolidarla será la verdadera medida del trabajo de Carpio Fragoso