
NADA PERSONAL
ALIANZAS INCONFESABLES -O CONFESABLES- EN CAMPECHE RUMBO AL 2027
Por Tomas Zapata Bosch
Esta mañana estuvo en nuestro programa de radio Roberto Alcalá Ferráez y soltó un comentario que, más que una declaración aislada, merece ponerse bajo la lupa. Alcalá participó directamente en la construcción de Somos México en Campeche y hoy se manifiesta desconcertado por el rumbo que está tomando aquello que ayudó a construir. Su percepción es que el nuevo partido ha terminado bajo la influencia de personajes relacionados directamente con Movimiento Ciudadano y particularmente con el grupo político de Eliseo Fernández Montúfar. Y entonces surge una pregunta inevitable: ¿para qué quiere Eliseo tantos partidos?
Aclaremos algo desde el principio. Cuando aquí hablamos de “dueño”, “propietario” o “franquiciatario” de un partido lo hacemos en términos estrictamente coloquiales. Los partidos políticos, evidentemente, no se compran como una tienda de conveniencia ni tienen escrituras a nombre de ningún político. Estamos hablando de influencia, de control político, de dirigentes cercanos, de operadores, de personajes que transitan de una estructura a otra y de decisiones que eventualmente pueden terminar respondiendo a un mismo grupo. Una cosa es quién aparece oficialmente con las llaves de la casa y otra muy distinta quién puede abrir y cerrar las puertas.
Movimiento Ciudadano ha sido durante años la casa política natural de Eliseo Fernández. Ahí está su principal estructura y ahí conserva una influencia evidente. Pero ahora empiezan a aparecer alrededor otras piezas que hacen mucho más interesante el tablero político campechano.
Una de ellas es el Partido Verde. Ahí encontramos a Iván Gregorio Valenzuela Sánchez como delegado nacional del partido en Campeche, personaje procedente de la estructura de Movimiento Ciudadano y, además, yerno de Eliseo Fernández Montúfar. Esto, por supuesto, no convierte jurídicamente a Eliseo en “dueño” del Verde. Pero tampoco podemos pedirle al ciudadano que crea que semejantes relaciones políticas y familiares carecen absolutamente de significado.
Y ahora aparece Somos México. Roberto Alcalá ayudó a construir ese proyecto y hoy expresa públicamente su desconcierto al observar la influencia que han adquirido personajes directamente relacionados con el grupo naranja y con Eliseo. Nuevamente: no estamos diciendo que Eliseo tenga una escritura que diga “Somos México es mío”. Estamos haciendo algo mucho más sencillo: poniendo las piezas encima de la mesa.
Movimiento Ciudadano, el Verde y Somos México.
¿Coincidencia?
Puede ser.
Pero todavía falta una cuarta pieza que vuelve mucho más interesante toda esta historia: el PRI de Alejandro Moreno Cárdenas.
Porque Eliseo Fernández y Alito Moreno, después de años de enfrentamientos políticos, parecen haber descubierto recientemente que no estaban tan lejos el uno del otro como alguna vez quisieron hacernos creer. Y esto tampoco es una especulación. Cuando Eliseo reapareció públicamente en Campeche en diciembre pasado habló abiertamente de buscar a Alejandro Moreno y construir acuerdos con él. Reconoció las diferencias y enfrentamientos que ambos tuvieron cuando uno era presidente municipal de Campeche y el otro gobernador del Estado, y planteó que esas confrontaciones terminaron perjudicando a Campeche. Pero además hizo elogios extraordinarios sobre la capacidad política, las relaciones nacionales e internacionales y el peso político del dirigente nacional del PRI.
Poco después ocurrió algo todavía más significativo: fue el propio Alejandro Moreno quien abrió públicamente la posibilidad de construir un gran frente opositor en Campeche e incluso habló de Eliseo Fernández como una figura capaz de encabezar ese proyecto rumbo a 2027. Y apenas el 25 de agosto, Alito volvió a salir públicamente en defensa de Eliseo y de personajes de Movimiento Ciudadano frente a lo que él calificó como una persecución política del gobierno estatal.
Así que la fotografía comienza a ampliarse. Ya no estamos hablando solamente de Movimiento Ciudadano, el Verde y Somos México. Ahora tenemos que colocar también al PRI dentro del análisis. Y entonces quizá el nombre del proyecto sea mucho más sencillo de lo que imaginamos: Todos contra Morena.
Eso es perfectamente legítimo en democracia. Los partidos pueden construir acuerdos, sumar fuerzas y tratar de derrotar electoralmente al adversario. No hay nada ilegal ni extraordinario en ello. Lo verdaderamente interesante es descubrir cómo se está construyendo ese eventual frente y, sobre todo, quién pretende encabezarlo. Porque la relación entre Eliseo y Alejandro Moreno tiene una historia particularmente paradójica. Fueron adversarios feroces. Eliseo construyó buena parte de su capital político precisamente enfrentándose al gobierno priista de Alito. Después abandonó al PAN, llegó a Movimiento Ciudadano y terminó disputándole la gubernatura a Morena y al PRI en 2021. Ahora, rumbo a 2027, aquellos adversarios descubren que pueden necesitarse mutuamente. Antes, en su juventud, fueron amigos y estuvieron involucrados en situaciones un poco polemicas. La política hace extraños compañeros de cama.
Alejandro Moreno conserva una estructura partidista nacional, relaciones, experiencia electoral y capacidad de negociación. Eliseo conserva una importante presencia política en Campeche y una estructura electoral que en 2021 estuvo extraordinariamente cerca de ganar la gubernatura. Separados pueden tener dificultades enormes. Juntos, evidentemente, pretenden construir algo diferente.
Aquí es donde debemos preguntarnos para qué sirve tener influencia sobre varias siglas. Los partidos no son solamente logotipos impresos en una boleta. Representan candidaturas a presidentes municipales, diputados, regidores y juntas municipales; representantes de casilla; prerrogativas; tiempos oficiales; operadores territoriales; estructuras jurídicas y, finalmente, votos.
Por eso no necesariamente se necesita que Movimiento Ciudadano, PRI, Verde y Somos México aparezcan abrazados en una fotografía y firmen una coalición formal para que exista una convergencia política. Incluso Somos México, por tratarse de un partido de reciente registro, enfrenta restricciones legales para coaligarse en su primera elección. Pero eso no significa que sus candidaturas, sus operadores y los votos que consiga dejen de tener valor dentro del tablero.
Imaginemos entonces la estrategia. Un partido puede llevar al candidato principal. Otro puede competir donde resulte conveniente. Otro puede atraer determinados liderazgos o segmentos del electorado. Otro puede convertirse en instrumento de negociación. Y todos pueden tener algo en común: evitar que Morena conserve el Gobierno del Estado. Eso explicaría muchas cosas.
Pero también debemos colocar los pies sobre la tierra. Morena no es un adversario menor en Campeche. Al contrario. Sigue siendo una formidable maquinaria electoral y varias de las encuestas recientes lo colocan claramente adelante rumbo a 2027. MetaMetrics, por ejemplo, publicó el 14 de agosto una medición donde el bloque Morena-PVEM-PT alcanza 40.1 por ciento contra 29.3 de Movimiento Ciudadano: casi once puntos de diferencia. GobernArte había registrado en julio 41.6 por ciento para Morena y aliados contra 27.7 de MC.
Otras encuestas muestran una elección considerablemente más cerrada. Arias Consultores colocó en julio a Morena con 35.6 y MC con 33.5, técnicamente empatados dentro del margen de error; CE Research también ha encontrado escenarios muy competitivos e incluso FactoMétrica publicó recientemente una medición colocando a MC ligeramente por encima. Es decir, nadie debería dar por terminada una elección que todavía ni siquiera comienza.
Pero existe una constante particularmente interesante: mientras Morena y Movimiento Ciudadano disputan los primeros lugares, el PRI aparece considerablemente más abajo cuando compite solo. Y precisamente por eso Alejandro Moreno puede tener poderosas razones para negociar. Quizá Alito entiende perfectamente que el PRI por sí mismo difícilmente tiene hoy condiciones para recuperar Campeche. Y quizá Eliseo entiende igualmente que para enfrentar la maquinaria territorial y electoral de Morena necesita sumar absolutamente todo lo que pueda sumar.
Uno tiene estructura y siglas. El otro tiene competitividad electoral. Y alrededor empiezan a aparecer otras piezas: El Verde. Somos México. Movimiento Ciudadano. El PRI.
No afirmamos que exista un pacto secreto. No tenemos ningún documento que permita decirlo y sería irresponsable hacerlo. Tampoco afirmamos que todos esos partidos respondan a Eliseo Fernández o Alejandro Moreno. Lo que sí podemos afirmar es que los acercamientos existen, que algunos de sus protagonistas los han reconocido públicamente y que las relaciones políticas y personales entre quienes aparecen en diferentes estructuras merecen ser observadas.
Aquí aparece una pregunta todavía más provocadora. ¿Estamos frente a la construcción de un gran bloque político cuyo único denominador común es sacar a Morena del Palacio de Gobierno? Si es así, el proyecto podría llamarse perfectamente Todos contra Morena.Y sería legal.
Pero también tendría que explicársele al ciudadano algo importante: ¿cuál sería el proyecto de gobierno que une a personajes y partidos que hasta hace muy poco se enfrentaban ferozmente? Porque una cosa es ponerse de acuerdo para derrotar a alguien y otra muy distinta ponerse de acuerdo para gobernar Campeche.
Eliseo Fernández tendrá además que resolver definitivamente cualquier obstáculo jurídico que pudiera presentarse para una candidatura. El amparo que obtuvo en junio eliminó la inhabilitación administrativa que pesaba sobre él y volvió a abrirle la puerta electoral de 2027. Si finalmente puede aparecer en la boleta, la acumulación de aliados cobra todavía mayor sentido. En determinado caso que no pudiera hacerlo, las estructuras tampoco perderían valor. Porque quien tiene influencia sobre varias fuerzas políticas puede negociar candidatos, alcaldías, diputaciones y posiciones aun sin encabezar personalmente la boleta. Por eso quizá estamos observando algo mucho más grande que una simple alianza entre Eliseo Fernández y Alejandro Moreno. Tal vez estamos viendo los primeros movimientos de una gran negociación política para 2027. Una negociación en la que Eliseo aporta competitividad electoral; Alito aporta al PRI, relaciones y estructura; Movimiento Ciudadano aporta la principal fuerza opositora organizada; y alrededor aparecen personajes vinculados al Verde y a Somos México.
Si todo eso consigue articularse, Eliseo Fernández y Alejandro Moreno podrían pretender convertirse nuevamente en dos de los grandes centros de poder político de Campeche. Pero falta un pequeño detalle: Ganar la elección.
Y enfrente tienen a Morena, que hoy conserva una enorme fuerza electoral, gobierna el Estado y encabeza varias de las principales mediciones rumbo a 2027. Así que quizá la pregunta inicial ya nos quedó pequeña. Ya no es solamente: ¿Para qué quiere Eliseo tantos partidos?
Ahora habría que preguntar: ¿Estamos viendo nacer el frente “Todos contra Morena”?
Y todavía una más importante: ¿Les alcanzará?