
Este lunes 12 de octubre se recuerda el natalicio, ocurrido en 1894, de don Pedro Tello Andueza, uno de esos personajes de la historia política campechana a los que tuve el privilegio de conocer personalmente y, sobre todo, de escuchar.
Conocí a don Pedro porque era abuelo de mis amigos y hermanos Carlos Moreno Tello y Pedrito Moreno Tello y padre de esa extraordinaria mujer que fue doña Emma Tello de Moreno, doña Emita, una gran dama que durante muchos años me trató prácticamente como a un hijo más. Carlos y yo estudiábamos juntos en la Facultad de Derecho y frecuentaba su casa de la calle 63, pero desde antes ya había tenido oportunidad de conversar muchas veces con su abuelo, porque mi papá le llevaba sus asuntos en el Banco de Campeche y yo era el conducto para llevarle hasta su casa pólizas, cheques de caja, etc, lo que sirvió para que me tomará confianza y me platicara historias maravillosas de este Campeche que tanto quería.
Don Pedro vivió hasta sus últimos días en aquella casa ubicada en la confluencia de las calles 14 y 55, a unos pasos del Hotel Colonial, propiedad de su yerno, don Pedro Moreno. Ahí guardaba una biblioteca verdaderamente impresionante, seguramente una de las mejores bibliotecas particulares que había entonces en Campeche. Pero más impresionante todavía era la memoria de su propietario. Don Pedro era una enciclopedia viviente de la historia política de Campeche.
Don Pedro fue gobernador de Campeche en varias ocasiones. Interino, y breves periodos, pero gobernador a final de cuentas. Había sido director del Periódico Oficial, oficial mayor del Congreso, diputado suplente al Congreso de la Unión, gobernador interino, secretario general de Gobierno en distintas etapas, senador de la República, magistrado del Tribunal Superior de Justicia y, durante muchos años, maestro de Derecho. Pero su verdadera dimensión no estaba solamente en los cargos que ocupó, sino en todo lo que había visto, escuchado y vivido desde dentro.
Conocía como pocos la historia del Partido Socialista Agrario del Sureste y a sus protagonistas. Había tratado personalmente a hombres como Felipe Carrillo Puerto, Ulises Sansores, sus hermanos Gregorio y Ascencio, Benjamín Romero Esquivel, Ramón Félix Flores, Eduardo Mena Córdoba, Ángel Castillo Lanz y prácticamente a toda aquella generación que marcó la vida política de Campeche durante las primeras décadas del siglo XX.
Don Pedro no era un hombre particularmente expresivo. Era serio, reservado, de pocas palabras. Pero cuando entraba en confianza podía abrir una ventana hacia una época de Campeche que hoy resulta difícil reconstruir. A mí me contó, de viva voz, episodios y anécdotas de aquellos años que nunca he encontrado escritos en ninguna parte. Algunas quizá se irán conmigo; otras espero poder incorporarlas al libro que presentaré próximamente, porque son parte de una memoria oral que también pertenece a la historia de Campeche.
Y había algo todavía más importante en don Pedro Tello Andueza: era un conciliador. En medio de las tremendas diferencias y enfrentamientos que existían dentro del Partido Socialista Agrario del Sureste, él podía hablar con unos y con otros. Era respetado por las distintas facciones y muchas veces terminaba siendo quien acercaba posiciones, negociaba y ayudaba a resolver los conflictos internos. Si hubiera que utilizar una palabra sencilla para explicarlo, diría que era el “comodín” político de aquella época: el hombre al que todos podían recurrir porque todos le reconocían autoridad moral.
Esa clase de personaje hace mucha falta en el Campeche de nuestros días. Una persona capaz de sentarse con los adversarios más irreconciliables, hablar con todos sin necesidad de convertirse en enemigo de nadie y buscar soluciones por encima de las diferencias personales. No ha habido muchos hombres así en nuestra historia y hoy, lamentablemente, esa figura prácticamente ha desaparecido.
La llegada de Héctor Pérez Martínez y el proceso de consolidación del nuevo institucionalismo político fueron cerrando aquella etapa del socialismo campechano y abriendo otra página de nuestra historia. Sobre el Partido Socialista Agrario del Sureste, sus luchas, sus personajes y sus contradicciones habrá que hablar con mucho mayor detenimiento.
Hoy basta recordar a don Pedro Tello Andueza no solamente como abogado, gobernador, senador, magistrado o maestro, sino como lo que para mí fue después de haberlo escuchado tantas veces: uno de los últimos grandes depositarios de la memoria política de Campeche y, sobre todo, un hombre al que todos escuchaban porque sabía hablar con todos.
Don Pedro falleció en Campeche el 14 de diciembre de 1983. Su biblioteca desapareció o se dispersó con el paso de los años. Sus recuerdos, en cambio, siguen vivos en quienes tuvimos la fortuna de sentarnos alguna vez a escucharlo