LOS 100 DÍAS DE LIZ POR TOMAS ZAPATA BOSCH

Al cumplir 100 Días al frente de la secretaria de Gobierno del Estado de Campeche, Liz Hernández ha demostrado que, sin esforzarse mucho ha tenido el talento y la capacidad para resolver los problemas con que se ha encontrado y que, además -hay que decirlo- le han creado con la intención de hacerla fracasar en el intento.

Liz ha callado las bocas de aquellos que le apostaban a que una mujer sucumbiera en el intento de enfrentar los principales problemas de Campeche y nunca se esperaron que “tomara al toro por los cuernos” y se fuera hasta los últimos rincones de la geografía estatal, en que se han presentado escenarios que han merecido su atención personal, para dar la cara y hablar con el pueblo de manera directa y sin intermediarios.

Su estilo fresco y desenfadado, pero pleno conocedor de lo que hace con firmeza y férrea voluntad, le ha ganado el apoyo de propios y extraños y hasta de algunos que le habían mandado algunos actores políticos perversos, que nunca se imaginaron del estilo directo de esta dama que, está dando catedra de política doméstica a los más recalcitrantes y ortodoxos políticos del “patio”, tanto de la oposición, como dentro de su propio partido político en que hay a quienes no les parece el crecimiento exponencial de esta fina dama.

Liz lo hereda de manera directa de sus padres, queridos y respetados en la comunidad campechana y sumamente cercanos a Don Carlos Sansores Pérez, pero sobre todo de su abuelo, de Don Benjamín Romero Esquivel, oriundo de Mamantel, municipio del Carmen, quien fuera gobernador de Campeche por el mítico Partido Socialista Agrario del Sureste y ejerció el poder enfocado en una izquierda moderna y muy cercana al pueblo como lo postulaban sus correligionarios Ulises Sansores, abuelo de la hoy gobernadora del Estado y Don Enrique Angi Lara, editor casi vitalicio del legendario órgano de difusión de ese partido “ROJO AMANECER”, quienes fueron perseguidos por sus ideales políticos y por su cercanía con FELIPE CARRILLO PUERTO, pero ya me estoy yendo por otro lado y aunque me apasiona la historia de mi Estado y hay que conocer su historia, para entenderlo; este es un tema para otra ocasión, pero el punto es que Liz tuvo la oportunidad de aprender y abrevar de su abuelo Benjamín durante muchos años y sabe cómo se ejerce el poder.

Esta historia no se ha escrito en su totalidad todavía, tenga usted la seguridad de que en el tiempo que le resta al frente de ese encargo tendrá que enfrentar muchos problemas más, ya sea nacidos de manera natural u orquestados por aquellos que no les interesa que la secretaria de gobierno siga creciendo y muy seguramente tendrá que voltear a ver la pirámide institucional que heredo, tanto ascendente para recibir información fidedigna, como descendente para repartir instrucciones precisas para la solución de conflictos, porque si está contaminada – o se la contaminan- de muy poco le va a servir. De ello depende la gobernabilidad y la paz social de este estado.

Por lo pronto Liz Hernández llega a cien días de trabajo intenso en los que también ha aprovechado -muy validamente- para hacer política de la buena, de la que ya no hay, directa, sin tapujos y eso la puede llevar a lugares que a lo mejor nadie nunca pensó en Campeche; pero, al margen de ello, por lo pronto está dando buenos resultados y respondiendo a la confianza que deposito en ella la gobernadora y generando cada día más simpatías entre todos los que aquí vivimos (y votamos)